18 de septiembre de 2009

La ciencia avanza

Durante años hemos oído aquello de que el Heavy Metal destrozaba las plantas, sin embargo con la música clásica e incluso los beattles, crecían frondosas. Siempre según "un estudio". Ahora leo que "La música de Metallica calma a los monos". Y me he hecho mi propio teorema:

Cuando un tema dado no esté "aceptado" por la industria, éste será descrito como negativo para una forma de vida determinada (plantas, monos, adolescentes...). Por el contrario en cuanto sea "aceptado" se describirá como beneficioso para esas formas de vida.

Sucede, curiosamente, que algo es aceptado socialmente cuando se descubre que produce unos beneficios económicos dignos de tener en cuenta por un sector determinado. Esto ya pasó con los videojuegos, que de ser perjudiciales para los niños por fomentar hábitos de vida no saludables, pasó a decirse que mejoraban los reflejos y otros aspectos psicológicos. Así que no me extraña nada que en poco tiempo veamos que los juegos de rol serán reivindicados por sus beneficios para la gacela Thompson o algún otro ser vivo.

Al ecologismo le pasó durante años lo mismo. Para todo político de bien, los ecologistas eran unos extremistas que profetizaban el fin del mundo de una forma exagerada. Hasta que se vio que no les faltaba razón. En realidad se sabía que no les faltaba razón, pero en cuanto los organismos públicos nacionales e internacionales se dieron cuenta de los costes que supondría que sucediera lo predicho por los ecologistas, rápidamente se apuntaron al carro del ecologismo de una forma que ahora parece que nunca pensaron de otra manera. Claro, que en una de las ocultas esquinas del mundo:




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