7 de junio de 2009

Cumpleaños

Cada año, mi abuela me da por navidades 10€ y otros 10€ por mi cumpleaños. 20€ al año. Ella cree que la forma de expresar su amor por alguien es comprándole cosas, pero como es un engorro el tener que pensar en qué regalarte, refiere darte el dinero y así te compras tú lo que quieras. Como no se qué cotización tiene ese cariño en su cerebro, me cuesta cuantificar 20€ en unidades de cariño.
Pues bien, en mi pasado cumpleaños, vi con alegría (no diré emoción, soy un tío de 33 años, no un crío, por el amor de Dios) que se sacó 50€ del bolso y se los dio a mi madre con estas palabras:
-"Toma. Con 40€ te compras lo que te salga del coño y los otros 10 se los das a tu hijo por su cumpleaños"
Yo ya pensaba que se había producido el milagro y por fin había subido la cotización, pero no, la realidad se abrió paso de golpe.
Aún así yo tenía la esperanza de que se produjera una escena así:
-"Para qué quiero comprarme nada, pudiendo darle los 50€ a mi hijo en su cumpleaños"- Interior tarde. La música sentimentaloide aumenta de volumen. Madre e hijo se abrazan llorando mientra la cámara se les acerca. Fundido a negro.
Pero no, mi madre va al Carrefour y cuando vuelve me da los 10€ y me enseña todo lo que se ha comprado. Muy bonito todo si señor.





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