15 de diciembre de 2008

Habría estado bien

...que sucediera esto:



Arrojarle a alguien tus propios zapatos es un signo de humillación en la cultura árabe (humillación hacia quién recibe el zapatazo). Dato que supimos cuando los iraquíes lanzaban sus zapatos contra la estatua de Sadam Hussein.

Lo mejor es imaginar que el gif animado en realidad no está repitiéndose hasta el infinito, sino que cada cada lanzamiento de zapato lo hace uno de nosotros como despedida a semejante abominación humana.


(Vía el pito doble, que a su vez lo ha cogido de Prosopopeya divagante)

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